La situación de los ascensores en varios municipios de la Comunidad Valenciana se ha convertido en un tema de preocupación para muchos residentes, especialmente para aquellos que dependen de estos servicios para llevar a cabo su vida diaria. Desde la devastadora dana que afectó a la región hace casi diez meses, los ascensores en edificios de localidades como Benetússer, Paiporta y Sedaví siguen fuera de servicio, dejando a muchos vecinos atrapados en sus hogares.
La falta de ascensores impacta de manera desproporcionada a las personas mayores y a aquellos con discapacidades. Una residente de Benetússer, que cuida de su madre de 80 años, comparte que subir al tercer piso con un bastón es un verdadero desafío. La anciana apenas puede salir de casa una vez a la semana, lo que ha deteriorado su salud física y mental. La falta de movilidad ha llevado a que sus piernas y brazos se hinchen, reflejando el impacto negativo que esta situación ha tenido en su bienestar.
Los testimonios de los vecinos son similares. Muchos se ven obligados a dejar los carritos de bebé en el portal, ya que cargar con ellos escaleras arriba se ha vuelto una tarea agotadora. La frustración es palpable, y muchos se sienten olvidados por las autoridades. La promesa de reparaciones rápidas se ha convertido en una espera interminable, con plazos que se extienden de julio a septiembre y, en algunos casos, incluso hasta diciembre.
### La Carga Económica y Burocrática
La situación se complica aún más por la carga económica que enfrentan los residentes. Los costos de reparación de los ascensores han aumentado drásticamente. En Benetússer, el presupuesto inicial de 20,000 euros ha escalado a 37,000 euros, lo que ha llevado a muchos a adelantar dinero de su propio bolsillo para asegurar que las reparaciones se realicen. La incertidumbre sobre los costos futuros genera ansiedad entre los afectados, quienes temen que los precios sigan aumentando debido a la alta demanda y la escasez de piezas.
La burocracia también juega un papel crucial en esta crisis. Los residentes deben esperar la inspección de la OCA, el organismo encargado de certificar la seguridad de los ascensores, antes de que puedan ser utilizados nuevamente. Algunos han estado esperando semanas para esta inspección, lo que retrasa aún más el proceso de recuperación. La falta de técnicos disponibles para realizar estas inspecciones ha sido señalada como un factor que agrava la situación, y muchos piden que se priorice la reparación de los ascensores sobre las inspecciones periódicas.
Desde la Federación Valenciana de Empresas de la Construcción (FEVEC), se reconoce que la escasez de piezas es uno de los principales problemas. En algunos casos, las piezas necesarias para las reparaciones ya no se fabrican, lo que obliga a los fabricantes a producirlas de manera casi artesanal. Este proceso es lento y complicado, especialmente durante el mes de agosto, cuando muchos profesionales están de vacaciones.
### La Resiliencia de los Vecinos
A pesar de las dificultades, los vecinos han mostrado una notable resiliencia. Se han organizado para limpiar los fosos de los ascensores inundados, a menudo utilizando sus propias manos para facilitar las reparaciones. Sin embargo, esta situación no debería recaer sobre ellos. Muchos piden a las autoridades que busquen soluciones efectivas y rápidas, y que dejen de lado las disputas políticas para centrarse en las necesidades de la comunidad.
La nueva comisionada de la dana, Zulima Pérez, ha reconocido que el problema de los ascensores es real y urgente. Los residentes esperan que su nombramiento signifique un cambio en la forma en que se abordan estos problemas. La comunidad está cansada de sentirse ignorada y olvidada, y anhela que se tomen medidas concretas para resolver la crisis de los ascensores.
La situación actual es un recordatorio de la importancia de la infraestructura en la vida diaria de las personas. La falta de acceso a servicios básicos como los ascensores no solo afecta la movilidad, sino que también tiene un impacto significativo en la calidad de vida de los residentes. La comunidad espera que, con el tiempo, se puedan encontrar soluciones efectivas que permitan a todos los vecinos recuperar su independencia y calidad de vida.